¡Oh Rostro, poderoso Rostro!

Rostro de luz, Rostro de amor,

Rostro ensangrentado de plegarias,

Rostro humilde,

Rostro hundido en la miseria del mundo,

Abofeteado de conceptos,

Avergonzado Rostro.

¡Oh rostro, poderoso Rostro!

Magnífico en la luz del día,

Consolador cuando la luz declina,

Rostro vulnerable al llanto y al dolor,

Rostro indemne, Pura Herida.

Rostro riente en la noche de angustia,

Reguero silencioso de  espumas cantarinas,

Acantilado Rostro que interpela a las estrellas

Y estremece el corazón.

¡Oh Rostro, misterioso Rostro!

Venero insepulto frente al espanto callado,

Encendido Rostro que lava mis llagas,

Bálsamo de alegría,

Rostro  fecundo en la aridez de mis años,

Limpia verdad, resplandeciente Rostro

sobre los arenales turbios  de mis ojos.

Rostro descalzo de ignominia y mentira,

Rostro Santo en la hora de la congoja,

Rostro de misericordia

Que dobla la rodilla de los valientes

Y alza a los pobres hasta la mesa del festín.

¡Oh Rostro, poderoso Rostro,

Rostro Santo, ten piedad!

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Autor:
María del Sagrario Rollán Octubre 2007