Escuela de Danza y Contemplación

Nuestros grandes místicos nos hablan de la experiencia de la contemplación. Proponemos desde esta escuela dos maneras contemporáneas de acercarnos a dicha experiencia:

  • La Danza Contemplativa desarrollada por Mª Victoria Hernández

A partir de su experiencia personal comienza a danzar para Dios en la intimidad. En 1988, tras ver a un grupo de jóvenes realizar una danza hebrea durante el Ofertorio, comienza a crear coreografías grupales para la liturgia desde su experiencia espiritual. Con el tiempo empieza a impartir talleres descubriendo con sorpresa que lo que nace de su propia oración lleva a otras personas a la oración. En 2001 comienza a difundir este modo de orar con el nombre de Danza Litúrgica. En 2003 le da el nombre de Danza Contemplativa, recogiendo la experiencia contemplativa de la tradición cristiana.

Danza y contemplación van de la mano cuando el cuerpo y el movimiento se orientan al centramiento y unificación de todo el ser y al encuentro con Dios de una manera íntima y directa. Un acercamiento a dejarnos invadir por Aquel en quien “vivimos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 28).

  • Los Ejercicios de Contemplación desarrollados por Franz Jalics

En 1978 F. Jalics, s.j., funda en Alemania la casa de espiritualidad desde donde acompaña esta práctica que se realiza en quietud, cuidándose una determinada disposición corporal, entre otros elementos. En España introdujo los Ejercicios en el 2007, recogiendo en ellos la importancia de la práctica contemplativa para después ser “contemplativos en la acción”, o como decía santa Teresa: “para esto es la oración, hijas mías; de esto sirve este matrimonio espiritual: de que nazcan siempre obras, obras” (7M 4, 6).


Desde la Escuela proponemos seguir los pasos de nuestros grandes maestros contemplativos para, junto a la riqueza de la oración vocal y mental, introducirnos en la oración contemplativa.

La Danza Contemplativa, a través del gesto y el movimiento orante en grupo, va conduciendo a un estado meditativo y de oración. La sencillez de los pasos, su lentitud y profundidad hacen que resulte una manera idónea para cualquier persona que quiera introducirse en la práctica del silenciamiento interior, independientemente de su experiencia en el mundo de la danza. Las personas con dificultad con otros tipos de meditación o contemplación, encontrarán aquí un modo más fácil y amable para silenciarse.

Los Ejercicios de Contemplación de Franz Jalics pueden resultar un método austero al principio, dada su quietud y nuestro hábito de verbalizar y rumiar internamente de manera casi ininterrumpida. La práctica continuada permite aquietar la mente –y no solo el cuerpo– para descubrir el tesoro escondido.

La Escuela busca además introducir a los más pequeños, adolescentes y jóvenes en este fascinante mundo de la intimidad con Dios. Por ello se proponen dinámicas y adaptaciones más acordes con su edad.


    • Toda persona que busca renovar su relación con Dios con nuevas formas de oración, integrando de manera explícita su corporalidad.
    • Para quienes quieren acercarse de una manera experiencial al mundo de la mística.
    • Especialmente recomendado para educadores, catequistas y agentes de pastoral por su excelente aplicación con niños/as, adolescentes y jóvenes.
    • Para quienes quieren fortalecer el sentido comunitario de la oración, el cual queda expresado explícitamente con la Danza Contemplativa.
    • Ambas prácticas, de origen cristiano, pueden ayudar a personas con otras orientaciones espirituales, en búsqueda de la Verdad, la Paz y el Amor que habitan en ella.

Presencial.

Las propuestas son de carácter puntual, ya sean en fin de semana o en sábado.

Se recomienda la continuidad en las propuestas de un sábado al mes si se busca la adquisición de un cierto hábito, pues están planificadas siguiendo una progresión.

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La Universidad de la Mística ofrece alojamiento en pensión completa, además de un ambiente y un espacio para estudiar, compartir la liturgia, la oración y la hermandad. Consultar disponibilidad a 

Dirección: Mª Victoria Hernández Alcaide